Quisiera que me recuerden sin llorar
ni lamentarme
quisiera que me recuerden por haber hecho caminos
por haber marcado un rumbo
porque emocioné su alma
porque se sintieron queridos, protegidos y ayudados
porque interpreté sus ansias
porque canalicé su amor.
Quisiera que me recuerden junto a la risa de los felices
la seguridad de los justos
el sufrimiento de los humildes.
Quisiera que me recuerden con piedad por mis errores
con comprensión por mis debilidades
con cariño por mis virtudes,
si no es así, prefiero el olvido,
que será el más duro castigo por no cumplir mi deber de hombre.
Por Joaquín Enrique Areta
http://www.youtube.com/watch?v=IisVlifk00A
lunes, 15 de noviembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
El conur no va al super

Dejando de lado todo tipo de explicación sobre como la mayoría de las veces son los monopolios o los grupos económicos concentrados -aprovechando su posición privilegiada dentro de un determianado rubro- los que generan la inflación en un contexto de crecimiento económico, aumentos salariales y jubilatorios. Dejando de lado que son ellos los que basicamente forman los precios y no el Gobierno (a pesar de que algunos creen que es el Gobierno quien genera la inflación porque quiere macabramente perjudicar a la clase media) y dejando a un lado el hecho de que la clase media se queja de la inflación pero al mismo tiempo fustiga (sin saber porque) al Secretario de Comercio Interior (encargado de peliar por la baja de los precios); Y a sabiendas que todo lo antes dicho merece un análisis más profundo y amerita un debate que un blog no puede dar digo lo siguente...
Cualquiera que alguna vez fue al conurbano o alguna villa en la capital sabe de la existencia de aquellas interminables y variadas ferias de comida, ropa, cds, artículos de limpieza, vajilla, etc que se llevan a cabo -generalmente- en plazas. Acertado estuvo aquel que inventó la frase: "el conurbano no va al supermercado".
Muy por el contrario de lo que piensa parte de la clase media, la gente de más bajos recursos suele no comprar comida, bebidas y/o otros artículos en los supermercados y MUCHO menos en los mismos supermercados donde compra la clase media. Cualquiera que ha entrado a un super o chino en algún barrio, sabe que ni los precios son los mismos, ni los prodcutos. Todo varía. Pensar que el pollo, la carne o las bebidas salen lo mismo en General Rodriguez que en un Supermercado de Palermo es la muestra más notoria del alejamiento de ciertos sectores de clase media de la realidad. Es verdad, ni los sueldos son los mismos, ni los supermercados chinos son un sub-mundo donde no existe la inflación. NADIE AFIRMA ESO. Pero asi como la clase media tiene sus estrategias para ahorrar (tarjetas para descuentos en ropa, cines,restaurantes, etc) las clases más bajas tienen las suyas: compran otros productos, en otros circuitos que nada tienen que ver con los de clase media. Compran en feria comidas hechas en puestos que no pagan impuestos (lo cual abarata notoriamente el costo de los productos), compran ropa, bijouterie, y otros productos allí mismo.
Hacer un análisis de tipo: " YO fui al super, compré lo mismo que hace 3 meses y esta más caro. Por consiguente TODO esta más caro y por consiguente los pobres son los más afectados por la inflación" es un análisis tan pobre como malo.
Tenía razón el General cuando dijo que la viscera más sensible del ser humano es el bolsillo y por estos días me atrevería a decir que el viejo Perón no se equivocó.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Y UN DÍA LA MARCHA PERONISTA VOLVIÓ A SONAR EN LA PARROQUIA (Crónica del homenaje que el Bajo Flores rindió a Néstor)
Sábado al medio día, en el fondo del comedor los muchachos del barrio trabajan bajo el sol en lo que pretende ser una canchita. En unas horas lograrán lo que nosotros en un mes. La diferencia es notable, cuentan con el físico y las herramientas correctas, pero las ganas son las mismas. Desde los parlantes de uno de los autos, la cumbia suena de fondo mientras el olor del asado, en manos de Cantinflas, intenta a recorrer el aire. Las cervezas frías empiezan a cumplir la tarea para las que fueron inventadas: refrescar. Alguno pide vino cortado con gaseosa y un poco de hielo, “más fresquito” dice. Mientras tanto, la Mami prepara unos patty para matar la espera.
Afuera, Ale y Sole siguen volanteando en la feria. Es el día de la caminata en homenaje al compañero Néstor. La gente se acerca y nos pregunta el horario desde donde arranca la columna. Algunos ya vieron los carteles que Guille y Pili construyeron con mano artesanal, reciclando los afiches del acto del Luna, en un collage nac&pop digno del Bellas Artes. Otros escucharon la FM Bajo Flores los días previos, donde la voz del locutor peronista invitaba a los vecinos con tono afectivo y sentido.
Flameadores, listos, bombos, listos, carteles, listos. Son las tres de la tarde y el resto de los cumpas siguen llegando. Ceci no para de ir de un lado a otro, avisando por teléfono para que a nadie se le ocurra faltar por el calorcito. Aguz (si, con z) tiene los volante con las medidas del gobierno en los últimos años, Dani lucha contra el viento para domar el flameador. El sol no afloja. Estamos en la esquina agitando los parches y cantando. Ya somos unos cuantos.
Los pibes más chicos, los del comedor, quieren su protagonismo. Reclaman el redoblante y el zurdo. El gordo Abraham sostiene un cartel que dice “Néstor Vive en la Asignación Universal”, aunque quizá no entienda bien de que se trata, tiene el futuro en sus manos. Por atrás ya se ven las banderas de la Martín Fierro. Y arrancamos.
Mami tiene en sus ojos esa llama, ese fueguito de quien hace lo que sabe hacer, lo que ama. Se siente como en años anteriores, vuelve a sentir la política pasándole por el cuerpo. Como a Néstor, o casi.
De a poco, los vecinos se van sumando. Muchos miran desde sus casas. Y la emoción se hace presente al caminar entre los pasillos de la villa 1-11-14. Esa villa tan temida, la más jodida, la de los narcos según muchos periodistas que nunca pisaron el barro, al ver a la gente salir con los dedos en V, con aplausos y gritos de apoyo a la Presidenta. Nadie faltó el respeto, nadie gritó un insulto, ni siquiera los “fisuras” o los borrachos se atrevieron a interrumpir la caminata del amor.
Entonces llegamos la parroquia María Madre del Pueblo, cantando la marcha y “Néstor no se murió…” Allí el padre Gustavo, uno de los curas villeros, improvisó un altar acorde a la ocasión: Una foto de Néstor con Cistina y una vela alumbrándolos, como si alumbrara el porvenir. Pero esta vez las banderas no fueron prohibidas y más aún, algunas adornaron el altar como ofrenda de la militancia, de los vecinos del Bajo Flores al compañero que tanto les dio.
Pero la misa no arrancó con el Ave María ni el Aleluya, acompañados con sus guitarras y una flauta, los cantores de la iglesia entonaron la marcha peronista. Y la iglesia fue un solo grito de corazón. Y aunque a Néstor mucho no le cabía esto de los curas y las misas, espero que esta en especial le haya gustado.
Y el sol se nos fue yendo.
Por Emiliano Gareca
lunes, 1 de noviembre de 2010
El Flaco que cambió la historia.

Todavía sonaba de fondo ¨Dale Alegría a mi Corazón". Yo me iba del Luna Park sorprendido y pensante. Era el año 2003 y acababa de terminar el acto de cierre de campaña en Capital de Néstor Kirchner.
Por aquel entonces (7 años atrás) nadie lo conocía. Había sido Intendente y Gobernador en Santa Cruz, eso era lo único que se sabía. De aspecto desalineado, rostro pálido, alto, patagónico y con una dicción dificil de comprender. Era Peronista pero con un discurso que excedía el peronismo, hablaba de construir un "País en Serio" en un país que todavía seguía en llamas. Fui a escuchar a ese hombre, fui a ver de que se trataba y entonces escuché por primera vez hablar de muchas cosas silenciadas por el poder real, los políticos y los medios hasta ese entonces.
La idea de un Estado no solo presente sino protagonista, la idea de subordinar la economía a la política y a las necesidades sociales, la idea de que el gasto en infraestructura por parte del Estado traería aparejado un efecto multiplicador de empleo y de actividad económica. Aquella noche me acerqué a Keynes (y un poco a Kirchner también).
La desconfianza en la clase política por parte de la sociedad (y mia por momentos también) era total. Esas elecciones no pude votar (tenía 17 años), y por esas casualidades de la vida -ballotage de por medio- ganaba las elecciones Kirchner.
Las primeras medidas del Gobierno fueron eléctricas y -según entendía yo- acertadas: Creación del Ministerio de Planificación, descabezamiento de las fuerzas armadas, programa de reunificación monetaria, límite a los capitales golondrinas, estatización del Correo Argentino, etc etc. Pero hubo dos cosas que ayudaron a construir simbólicamente al Gobierno que terminaron de cerrar ese proceso interno en el cual uno pasa a decir abiertamente: "Si, soy Kirchnerista".
1. Cuando Néstor ordenó bajar el cuadro de Videla y
2. Cuando Néstor se le plantó a la SHELL y le dijo al pueblo que nadie debía comprarle ni un caramelo a la SHELL.
El flaco no se andaba con vueltas. Este tipo tiene unas pelotas gigantes.
Y después vinieron una seguidilla de medidas que me deslumbraban por su contundencia pero más aún por su tendencia.
La derogación de las leyes de obediencia debida y punto final. Se acababa la impunidad para los genocidas y complices.
La nueva ley de educación como intento de que el Estado Nacional volviera a tomar las riendas de la educación (descentralizada totalmente en los 90).
La cancelación de la deuda del FMI. Estados Unidos no volvería a tomar decisiones por nosotros.
Recuperación de la ESMA. Pasaba a ser un museo del pueblo, de las madres y de las abuelas.
Patria Grande, la cumbre de Mar del Plata, incorporación de 2,5 de jubilados al sistema previsional, feriado el 24 de marzo, los actos en plaza de mayo con cantantes populares, AYSA, 700 escuelas, Plan Federal de Viviendas, doble aguinaldo y aumentos para los jubilados.
El Estado -como lo había anticipado en el Luna Park Kirchner- después de 30 años era el protagonista, el gran hacedor, el que tomaba las iniciativas. La política se convertía nuevamente en la gran herramienta para cambiar la realidad y dejaba de ser una mala palabra. Aquellas cosas que se habían convertido en parte de nuestro lenguaje cotidiano y dolían: FMI, riesgo país, default, deuda externa, 50-40-30% de población bajo la línea de pobreza de a poco iban mutando en superavit fiscal y comercial, crecimiento económico, menor pobreza, quita del 75%, record de recaudación, record de reservas, consumo interno record, etc.
Néstor diciendo que no necesitaba Ministro de Economía, las madres y abuelas comenzaban a sentarse en los escenarios oficiales. Este era mi Gobierno, parte de mis sueños concretados. Las 3 banderas históricas y una más: los derechos humanos.
Por eso cuando el otro día recorría las interminables cuadras para llegar a la Casa Rosada pensaba en todo esto. En el legado, en la firmeza de sus acciones y convicciones.
Pensaba en sus enemigos. En las pocas bocinas que escuché mientras censaba en Recoleta cuando nos enterábamos de aquella trágica noticia.
Pensaba en los miles y miles de pibes y pibas que se acercaron a plaza de mayo.
Pensaba en aquella extraña mezcla de inmenso dolor y alegría con la que cantábamos en la fila para entrar a la rosada.
Pensaba en los negocios que estaban cerrados por luto y en los taxis que detrás tenían un cartel que decía: Gracias Nestor.
Pensaba en aquellas personas que eran la una de la mañana y seguía allí porque querían estar cerca de él una última vez.
El resultado de ese legado no se hizo esperar. Fuimos cientos de miles. Ni la manta mediática que generalmente cubre las noticias que le son favorables al Gobierno pudo tapar lo que fue la mayor manifestación de amor, cariño y respeto al mejor Presidente desde la vuelta de la Democracia.
Y hubo quienes quisieron opacar este acontecimiento con estúpidos artículos sobre el patrimonio de los Kirchner, y hubo quienes festejaron, y hubo otros que negaron la masividad y lo popular de este nuevo ícono en la historia de Argentina. Desde mi humilde lugar les digo: NO PUDIERON. Son los procesos transformadores e inclusivos como éste los que marcan y cambian la historia y quedan en la memoria de un pueblo. Nada ni nadie los puede borrar. Y lo siento mucho si decidieron mirarlo desde afuera, con esa impotencia (a veces odio) de ver como el kirchnerismo es y se esta convirtiendo en algo en contra de lo que muchos vaticinaron: un Gobierno de masivo apoyo popular (debido a las acertadas medidas a favor de la redistribución del ingreso).
Hoy tenemos una Argentina de pie. Distinta a la que 9 años atrás gritaba "que se vayan todos", tenemos una juventud involucrada y militante, contamos -como dice Pedro Bolla- con dirigentes de gran talla, la Argentina volvió a hacer el país mas igualitario de la región, tenemos un proyecto, tenemos una Presidenta que -como escuché hoy- nos queda grande.
Gracias Néstor por devolvernos los sueños. Esos sin los cuales es imposible avanzar hacia una sociedad más justa, libre y soberana.
Siempre te recordaremos.
domingo, 17 de octubre de 2010
Feliz día querido nano

Yo siempre te escuché maravillado: Nunca me voy a olvidar cuando me contaste que habías estado el 17 de Octubre en la plaza. Cuando me contaste que había gente que había venido de Rosario caminando para exigir la vuelta del Pocho. Tampoco voy a olvidar cuando me contaste que de chico ibas a la Iglesia para tomar chocolatada porque no tenías otra cosa que comer o tomar. Que eras un cartonero. Que a los 13 años tuviste que entrar en la adultez apresurada y hacerte cargo del cielo y de la tierra. Nunca me voy a olvidar como te emocionabas cuando me contabas que vos y tu viejo no daban a vasto con el laburo cuando llego el Pocho a la presidencia. Esa historia de que en la Argentina nadie se agachaba si se le caía una moneda, porque sabía que laburando podía hacer otra.
Nunca me voy a olvidar cuando me contabas que los contras decían que a Evita nadie la iba a recibir en Europa y depsués la recibieron con bombos y banderas en todos los países donde fue. Jamás se borrará de mi retina tu emoción cuando me contabas que te tenías que peliar con la familia de tu novia porque eran contreras y te ibas pateando la puerta ó cuando la criticaban por la ropa que usaba y vos te morías de bronca.
Los primeros libros que me regalaste, las primeras fotos que me trajiste. Fueron tus realtos los que me transportaron -aunque fuere por un instante- a aquel maravilloso capítulo de nuestra historia que suelen llamar el primer peronismo.
Siempre me voy a acordar cuando me preguntabas que hacíamos en los barrios y si seguían habiendo muchos jovenes peronistas. Te enorgullecía y te ponías contento cuando te decía que somos millones.
Tu conciencia, tu sabiduría, tus enseñanzas. Nunca me van a alcanzar las palabras para agradecerte por haberme inculcado de pendejo lo que era la justicia social, por enseñarme a pensar siempre en lo que menos tienen, por decirme que los tipos con más huevos que conociste fueron José y el Che. Gracias por regalarme ese llavero que voy a conservar hasta el día que me muera y por querer colgar esa foto del Pocho en frente de tu cama. Gracias por tu complicidad, porque fuiste, sos y serás el más grande y mejor compañero de ideas que voy a tener.
Gracias por haberme hecho peronista abuelo.
Se te extraña demasiado.
miércoles, 13 de octubre de 2010
El Hincha

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio.
Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: “hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador numero doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo, y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.
Por Eduardo Galeano
miércoles, 6 de octubre de 2010
Ninguna Novedad, Ninguna casualidad.
No es novedad. Las diferentes clases sociales del mundo se parecen cada vez mas entre ellas.
Los gente con dinero vive en countries acá, en Sudáfrica, en Colombia y en California. Miran las mismas series de televisión en sus plasmas, practican los mismos deportes, leen los mismos libros (si es que leen), usan las mismas marcas de ropa, utilizan las mismas redes sociales en Internet, se compran los mismos celulares, quieren asistir a las mismas universidades (en EEUU), escuchan la misma música, comen las mismas comidas (semi-étnicas de fusión), asisten a escuelas privadas. Sus ocios, vicios, costumbres son -hoy más que nunca- idénticas.
La gente sin dinero, en cambio, vive en casas precarias acá, en Tunez, en los barios bajos de Lisboa y en las afueras de Washington. Escuchan música similar (desde sus celulares en los subtes), visten -paradojicamente- de maneras muy parecidas, se encuentran mal alimentados (o son gordos o se encuentran desnutridos), no tienen o tienen un trabajo precario y en negro, usan ropa que pretende ser de marca pero no lo es (sorprendentemente son las mismas marcas: Nike, Adidas, Lacoste), asisten a escuelas públicas pero no la terminan.
Sus vicios, diversiones y costumbres son cada vez más similares.
Y si bien se, que todo lo mencionado encajaría perfectamente en la etiqueta de "burdas generalizaciones" lo que cuento aqui no dista mucho de la realidad.
Las culturas históricas de nuestros pueblos -y de tantos otros- tratan de ser suplantadas por frivolidades instantáneas. Los valores y sueños de liberación e igualdad rapidamente son reemplazados por objetos monetarios. Las ideas y los derechos se confunden de maneras escandalozas y jamás antes vistas. El éxito y la realización humana significa, en primer lugar, ser rico o aparentar serlo.
Siguiendo la lógica de pensamiento marxista, el socialismo "moderno" sigue al capitalismo como una reacción necesaria. El país con un desarrollo capitalista más avanzado (EEUU) debería ser al mismo tiempo el soporte del movimiento radical socialista por excelencia. Sin embargo, allí se oye lo contrario. Los obreros americanos se encuentran más preocupados por pagar la hipoteca que obtuvieron para comprarse se segunda casa que por organizarse y tratar de mejorar la situación de los trabajadores y sus derechos.
Pero sabiendo que la lógica marxista tiene sus falencias... los pobres de los países periféricos muchas veces se encuentran más preocupados por tener el mejor celular con mp4 que por entender su situación (paso necesario para poder salir de ella).
Ahora bien, no son tratados de la misma manera los vicios y costumbres de las distintas clases sociales. Es escandalozo que un pobre fume paco en la calle pero no lo es tanto (y resulta hasta cool) que un pibe con plata vaya a un boliche y se tome una pepa. Es un símbolo de in-civilización que se caguen a trompadas a la salida de un boliche en Constitución unos pibes pero no lo es tanto si se agarran a las piñas en una fiesta en Barrio Norte. O, como dice Lula (reivindicado enormemente por muchos amigos míos que serían recalcitrantemente anti-Lula si viviesen en Brasil), un villero con un vino es un borracho pero un ejecutivo con un cognac es chic.
A mi entender, ambas clases sociales fueron y son constatmente penetradas culturalmente. Ambas se ven cruzadas por las banalidades y frivolidades impuestas. Sus identidades históricas has sido robadas. Suena un poco Violencia Rivas, pero resulta ser asi. La conciencia de clase como alguna vez se la conoció no existe. Hoy tenemos un desafío aún más grande que el de los años 70. Tratar de revertir esa mentalidad impuesta no es tarea fácil.
Por eso cuando hoy abro la página de La Nación online y veo que sus pricipales noticias tratan sobre el look de Victoria Beckham, las peleas de Showmatch o la farándula norteamericana (mientras me interrumpe una enorme publicidad de Frávega para comprarme un aire acondicionado en 40 cuotas) me digo a mi mismo: Esto no es novedad, tampoco es casual...dentro de poco algún despistado va a pensar que nuestro Presidente es Obama.
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